lunes, 9 de abril de 2012

Proyectar pensando en el futuro de nuestro mundo .. Proyectar pensando en nuestro bienestar ...

Primera casa solar argentina

En una de las paredes del living de la llamada “Casa solar”, hay una inscripción que dice: Primera Vivienda Experimental Enrico Tedeschi (1910-1978). Tal vez esta sea una forma de recordar a un hombre que hizo mucho por la arquitectura mendocina.
Tedeschi se graduó como doctor en Arquitectura en 1924, en Roma, donde había nacido. Pero la Segunda Guerra Mundial interrumpió su actividad y lo tuvo como servidor a su patria en el Norte de Africa. Cuando finalizó el conflicto se dedicó a la docencia. Pero en 1948, invitado por la Universidad de Tucumán, llegó a nuestro país, donde se desempeñó como docente en esa casa de estudios y en las Universidades de Córdoba y de Cuyo.

Pero, finalmente se transformó en el decano y fundador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mendoza. También fue jefe de Investigaciones del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y creó dentro del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (Iadiza), el Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda.

Desde esos puestos, Tedeschi desarrolló muchos temas de interés regional, entre ellos el de la utilización de la energía solar en la arquitectura. Fue así como dirigió y participó del proyecto de construcción de la primera vivienda solar de la Argentina a la que hacemos referencia.

El terreno sobre el cual se levantó esta casa (con fondos del Conicet) fue cedido por el IPV, sobre calle Juncal, dentro del barrio Parque Sur, de Godoy Cruz. Desde su inauguración, en 1980, ha sido habitada por distintas personas, porque de esa forma se mantiene en condiciones.

Actualmente viven en ella el ingeniero Jorge Fernández, su esposa Marisol Fernández (arquitecta) y sus dos hijos. Ellos aprovechan en su totalidad el sistema con el cual fue construida la casa, a excepción de tres calefones solares que funcionan pero que no utilizan.

El sistema

Para realizarla se tuvieron en cuenta ciertas premisas de orientación, que permiten un mejor aprovechamiento del sol. La zona de estar comedor y dormitorios se ubica al Norte y la de servicios al Sur.

“El sistema se aprovecha básicamente al calefaccionar la casa y hay dos formas de hacerlo. La primera es la que se utiliza en la zona de estar comedor, que permite una ganancia directa de energía a través de las ventanas, de doble vidrio, y, además, con el empleo de losa acumuladora de calor sobre el techo”, explicó Fernández.

La otra forma de calentamiento es la que se usa en los dormitorios, donde se instaló un método francés de muro colector acumulador de energía, creado por Anvar Trombe Michel. Allí también se emplea una buena aislación de los ambientes.

“Este sistema posee una ventana de vidrio por donde entra el sol para calentar el muro. El aire que queda entre éste y el vidrio, ya caliente, sube por convección e ingresa a la habitación por unas pequeñas aberturas, produciendo un movimiento de succión; luego, el aire frío que está en ese espacio sale por otra abertura inferior y continúa circulando de abajo hacia arriba, obteniendo calor”, explicaron.

Mantenimiento de energía

La energía solar en forma de calor que penetra en una vivienda a través de un vidrio tiene que ser atrapada o almacenada, regulada y distribuida a lo largo del día y la noche para mantener una temperatura constante.

Para conseguir esto hay que llegar a un equilibrio entre la energía perdida hacia el exterior (a través de los muros, ventanas, puertas, techos, etc.) y la ganada con el sol o la obtenida por energía convencional (estufas, acondicionadores, etc.)

Durante el invierno, la pérdida de calor se evita con el uso de persianas de madera. “Cuando el sol baja, éstas deben cerrarse, para que la energía quede acumulada en los muros y emita calor hacia el interior de la casa”, indicaron.

Como las mayores pérdidas se producen por las ventanas, fue necesario, además de las persianas de madera, colocar cortinas de tela pesada para conservar aún más la energía.

Pero, durante el verano, se aplica un proceso inverso. “Si bien la casa posee un alero que evita el ingreso de la radiación solar, hay que cerrar todo para impedir también el paso del reflejo; es por eso que en la zona Sur de la vivienda se realizaron ventanas muy pequeñas”.

Entonces se tiende a mantener todo oscuro durante el día, pero apenas baja el sol deben abrirse todas las ventanas para darle paso a la ventilación cruzada. “La energía que uno produce durante el día en el interior se va acumulando en las paredes y al abrir la casa se produce el ingreso de las brisas del sur que liberan el calor y enfrían los muros durante la noche”.

Muros

Los muros son de bloques de hormigón, para lograr una mayor acumulación de calor. En algunas partes de la casa tienen un espesor de 20 cm y otras de 40 cm. Los de mayor espesor pueden acumular más energía, siempre que ésta lo atraviese, de lo contrario no se logra el objetivo.

La casa es una especie de caja aislada que posee una pared, una cámara de aire o un relleno de telgopor como aislante, y una malla de alambre para sujetar el revoque que actúa como cierre.

Experiencia

El matrimonio Fernández comentó que el sistema que posee la casa solar permite un ahorro importante, especialmente en el uso de gas (en ese barrio aún se utilizan tubos), y de electricidad, debido a la gran luminosidad que posee.

Dijeron además que el calor que se obtiene no es sofocante, sino más bien agradable y sano.

Además, gracias a la aislación, durante los días muy fríos, nublados o lluviosos, la casa se mantiene cálida.

Lo único que no se utiliza son tres calefones solares, y un sistema fotovoltaico conectado a una batería que se carga para dar energía a los electrodomésticos. “Esto se instaló para experimentar, pero ponerlo en funcionamiento es algo costoso”, explicaron.

6 de enero de 2003



El interior de la vivienda que hoy ocupan el ingeniero Jorge Fernández y su esposa Marisol.
Marisol y el horno solar. Dice que jamás se le pasa la comida.
En invierno la casa se mantiene totalmente abierta de día y cerrada de noche y en verano cerrada de día y abierta de noche

La casa ecológica del futuro ahorrará un 80% de energía

La casa ecológica del futuro, construida con techos y placas solares y muros Trombe, ahorrará un 80 por ciento de agua y de energía eléctrica, con lo que contribuirá a aminorar su impacto en el medio ambiente, aseguró en una entrevista con Efe el arquitecto ecológico Iñaki Urquía.
Este ecoarquitecto navarro, que participa en los XI Encuentros Solares que se celebrarán hasta mañana en el Parque de las Ciencias de Granada, señaló que en algunas zonas del Norte de España ya se han empezado a construir las primeras urbanizaciones ecológicas, 'aunque para que lleguen a todas las ciudades harán falta treinta o cuarenta años más', precisó.
'No hacen falta más que unos sencillos y eficaces artificios creados hace décadas, pero en la actualidad están eclipsados por el auge del petróleo', criticó Urquía, quien pronunció en Granada una conferencia sobre el muro Trombe, en su opinión uno de los elementos para ahorrar energía 'que hay que rescatar de las sombras para el bien del planeta'.
El muro Trombe -llamado así en honor a su diseñador, el ingeniero Félix Trombe- consiste en una pared pintada de negro para absorber mejor la radiación solar que tiene delante un vidrio, de manera que los rayos de luz que chocan contra el muro generan calor que el cristal impide escapar y que ingresa a la casa por una abertura superior.
'Es efectivo si se aprovecha al máximo la radiación solar armándolo sobre muros orientados hacia el sur en el hemisferio norte, y hacia el norte en el hemisferio sur', precisó el ecoarquitecto, quien explicó que los materiales con los que se puede construir el muro pueden ser 'elementos tan básicos' como hormigón, piedra o tierra.
Durante el día la radiación solar atraviesa el vidrio y se transforma en energía térmica, con lo que la superficie exterior del muro alcanza los 65 grados, mientras que durante la noche las aberturas se cierran para evitar pérdidas de calor, con lo que se consigue 'una reducción de emisión de CO2 de un 40 por ciento'.
Aunque la inmensa mayoría de las promotoras inmobiliarias españolas han empezado a promover viviendas bioclimáticas, Urquía señaló que 'lo son parcialmente', al incluir sólo algunos elementos propios de este tipo de edificación.
Entre ellos, en función de la facilidad de su implantación o menor coste, destacan la iluminación natural, el aislamiento o la ventilación cruzada, frente a los más difíciles o caros que son los materiales bioclimáticos en fachadas, el techo solar o el efecto invernadero.
'Los promotores explican este retraso en la edificación bioclimática en España con el argumento de que son pocos los consumidores que requieren este tipo de viviendas, y la publicidad que se hace al respecto también es escasa, por lo que pasa desapercibida para la opinión pública en general', apuntó Urquía.
Este experto lamentó que la concienciación medioambiental en España no sea tan mayoritaria como en otros países europeos.
Sin embargo, 'gran parte' de la arquitectura tradicional funciona según los principios bioclimáticos, ya que hace años, recordó, 'cuando las posibilidades de climatización artificial eran escasas y caras', los ventanales se orientaban al Sur en el Norte de España, se usaban materiales con determinadas propiedades térmicas -como madera y adobe- en el suelo, o se encalaban las casas andaluzas.

Arquitectura: Azoteas naturadas, una solución para cuidar el medio ambiente

Cada día es más importante que los arquitectos desarrollen soluciones que ayuden a mejorar y cuidar el medio ambiente y, por consiguiente, permitan elevar el nivel de vida de los usuarios de los edificios y de todos aquellos que habitamos el planeta.
Una muy interesante propuesta para cuidado del medio ambiente y para mejorar la calidad de vida de las personas que habitan las grandes y densas ciudades son, las azoteas naturadas. Transformar las grises azoteas en áreas verdes, además de brindarnos nuevos espacios para disfrutar de los elementos de la naturaleza, presentan una serie de ventajas a favor de la ecología, entre las que destacan:
• El aprovechamiento de las aguas pluviales, que en lugar de dejarlas ir por el drenaje, se pueden absorber para regar las plantas y flores, lo que además de generar ambientes más agradables, ayuda a reducir la temperatura. Además las plantas de una azotea naturada mejoran la calidad del aire al disminuir los gases invernadero y las partículas suspendidas del aire.
• Tener una mayor eficiencia energética, pues con esta solución no se incrementa la temperatura al interior de un edificio. Esto ayuda a mejorar la eficiencia de los equipos de climatización, disminuyendo el gasto de energía hasta en un 15%.

• Beneficios tanto a nivel fisiológico como sicológico, ya que las áreas verdes son de gran ayuda para aminorar e incluso evitar el estrés en las personas.
Lo anterior son solamente unas cuantas de las ventajas que proponen las azoteas naturadas, sin embargo, los beneficios son aún mayores y sin duda ayudarán a hacer de este mundo un lugar más confortable, ampliando las áreas verdes existentes y potenciando otras más novedosas, como techos y azoteas, sin dejar de lado, la mejora estética del espacio en cuestión.